Normalmente esta figura, la de El Alumno del Curso, viene marcada por el nivel, la procedencia o el viaje que haya podido hacer alguno de ellos para llegar a nuestros circuitos. Hoy se trata de otra característica: su profesión.
Ciertamente este primer curso de 2.012 en el circuito FK1 de Medina del Campo ha resultado de lo más homogéneo, en cuanto al nivel de los alumnos se refiere; algo que nos ha hecho darle vueltas una y otra vez a la inscripción para encontrar alguno destacado, bien por su lejana procedencia, como ya ocurrió con un alumno de Canarias, o por las especiales circunstancias por las que tuvo que atravesar para poder asistir a alguno de nuestros cursos, como así ha ocurrido en varias ocasiones; finalmente lo encontramos.

En una actividad como la nuestra que reúne a la gente de la moto sin más, sin distinguir edad, sexo o condición social, uno se encuentra con los personajes más variopintos, a veces realmente sorprendentes. Un denominador que los distingue es, a veces, el de su profesión. En nuestra escuela hemos recibido técnicos, mecánicos, profesores, ingenieros, pilotos de aviación e incluso diseñadores y constructores de carenados para moto, por nombrar algunas de ellas. También se han inscrito unos cuantos médicos de distintas especialidades. Sin embargo, para esta ocasión, en Medina del Campo, contamos con una nutrida representación de galenos, algo que realmente nos ha llamado la atención.

Un anestesista, un médico de urgencias, que imaginamos, con todo lo que habrá visto, vivido y pasado por sus manos relacionado con la moto habrá tenido que hacer un esfuerzo para apartarlo de su mente y poder conducir relajadamente una moto. Un traumatólogo, éste sí nos confesó al finalizar el día que tenía sus reticencias porque no sabía muy bien en qué consistía el curso y qué iba a aprender en él. Después de pasar por nuestra escuela, nos comentaba que ahora considera la formación recibida como una garantía, como un seguro aparte, para guardar al alumno de tantas y tantas fracturas de huesos producidas por caídas en moto como las que han pasado por sus manos.
Un anestesista, un médico de urgencias, un traumatólogo, todos ellos, unos más y otros menos, relacionados directamente con el lado oscuro de la moto: La Caída. De esta manera, aparte de la habitual y obligada ambulancia de cada curso, nos sentíamos en éste especialmente respaldados. Sin embargo, no bastaba con estos tres para completar el cuadro y sentirnos totalmente cubiertos. Tuvimos con nosotros a otro galeno más:
Un ginecólogo, y es que nunca se sabe las circunstancias a las que uno se puede enfrentar en un curso…
Tomás Pérez