Breve crónica sobre la tercera de estas actividades, a punto de pasarse por agua y con temperaturas del mes de enero
Al igual que en el pasado curso práctico del 6 de mayo en el circuito de Kotarr, el tiempo volvió a jugarnos una mala pasada. Después de que justo siete días antes, pasáramos de los 30º, el domingo de esta tercera ruta con clase teórica amaneció con tan sólo 8 que, además, descendieron hasta los 5 en el momento que nos acercamos a la falda de la Sierra. Por si esto fuera poco, la amenaza de un aguacero que casi convierte la mañana en noche, nos obligó a parar prudentemente en el arranque para dejarlo marchar. Después durante el habitual bucle que hacemos en torno al restaurante, pasando por la obligada parada del mirador de Los Molinos, el cielo quedó abierto, aunque, eso sí, la temperatura no subió ni un solo grado.
Ni que decir tiene que un día tan revuelto e intempestivo echó para atrás a una buena parte de la inscripción, pero si lo miramos de un modo globalmente objetivo podemos decir que lo más natural hubiera sido vernos obligados a suspender la actividad por falta de participación, sin embargo, a pesar de unas circunstancias tan adversas, una vez más el colectivo de la moto mostró su entregado entusiasmo con una participación más que digna.
Por lo demás, el curso transcurrió sobre ruedas, sobre dos, y a tenor de los comentarios de todos los participantes, vertidos durante la comida y la sobremesa, la clase teórica resultó de lo más aprovechable.
Tomás Pérez.